La pedagogía y yo.

Cuando pienso en quién soy como estudiante y futura pedagoga, me gusta recordar el día que conocí a mi perro. Fue un instante de conexión inmediata, un amor  a primera vista. Desde entonces, él me acompaña en cada paso, recordándome que los vínculos verdaderos se construyen con paciencia y presencia. Para mí, la pedagogía tiene mucho de eso: de aprender a escuchar, de acompañar y de estar disponible para los demás.


Bienvenid@s a mi blog. Me llamo Nora Ftaich del Cid y estoy en el último curso de Pedagogía en la Universidad Complutense de Madrid. A lo largo de mis estudios he descubierto que mis intereses se dirigen hacia la Pedagogía Social y hacia asignaturas que conectan el cuerpo y la mente, como la Psicobiología. Esta curiosidad me impulsa a seguir formándome y, al terminar la carrera, quiero cursar un máster en Neuropsicología en el extranjero.


Durante tres años he tenido la suerte de participar en un voluntariado en Alemania. Allí no solo he trabajado con niños, también he conocido personas de diferentes partes del mundo. Cada conversación, cada plato compartido y cada historia escuchada han sido una lección en sí misma. Entendí que la pedagogía también se vive en los encuentros cotidianos y en el aprendizaje intercultural.

Me considero una persona paciente, alguien que valora el silencio cuando es necesario y que encuentra en la escucha una herramienta poderosa. Creo que escuchar de verdad a los demás abre la puerta a acompañarles mejor en su desarrollo.


El futuro lo imagino abierto y diverso: explorando nuevas metodologías educativas en Alemania o en cualquier otro país que me permita crecer como profesional y como persona. La pedagogía, como mi perro aquel día, me encontró de manera inesperada, pero desde entonces ya no me ha soltado.




Comentarios


  1. Qué bonito leerte y ver cómo conectas tu forma de estar en el mundo con tu manera de entender la pedagogía. Se nota que para ti educar no es solo teoría, sino vínculo, escucha y presencia real. Esa mirada que nace de la experiencia del voluntariado, de otras culturas y también del afecto cotidiano es la que convierte la pedagogía en acompañamiento y no solo en profesión. Ojalá sigas construyendo este camino con la misma sensibilidad y apertura con la que lo empiezas.

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